Una banda que toca con el corazón

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Banda Sinfónica Especial Pereira. Foto: Celine Billard

50 jóvenes pereiranos integran la Banda Sinfónica Especial del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, que se posiciona como una de las mejores a nivel nacional. En Ciudad Cultural, ofrecemos una reseña de este proceso, fruto del empeño formativo de la Banda Sinfónica Municipal.

Quiero regresar a la banda.

Pedro es uno de los trombonistas de la Banda Especial del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo de Pereira. De él cuenta el director, Ricardo Díaz Largo: “Un día la mamá llegó al Lucy Tejada llorando, a buscarme, porque a él lo iban a echar del colegio, porque no respetaba a nadie, que su indisciplina era absoluta. La mamá me preguntó que cómo era él acá y yo le dije que era muy obediente, y era verdad. Yo le decía: “oye, tal cosa”, y él obedecía. Conmigo era muy respetuoso. La mamá llegó al colegio a decir que él tocaba en una sinfónica y le respondieron: “¿Qué?” y no le creían. . La señora estaba muy angustiada, porque a su hijo lo iban a echar del colegio. Entonces lo llamamos y le dijimos que se quedaba por fuera de la banda hasta el día en que a la mamá le reportaran que había cambiado su comportamiento en el colegio. La mamá se lo llevó y a los dos meses volvió a contarme que en el colegio le habían preguntado a qué psicólogo había llevado a su hijo, porque era otra persona. Con tal de regresar a la Banda, cambió por completo su actitud”.

Como Pedro, son más de 1200 niños, niñas y jóvenes del área de música de la Escuela de Formación del Instituto, para quienes la música es su pasión. Llegan desde diferentes sectores de Pereira, matriculados gratuitamente, para aprender desde gramática musical hasta integrar una banda sinfónica y representar a la ciudad y al departamento en certámenes nacionales. “Hasta hace poco, en la Banda había una niña de quince años que venía a los ensayos caminando sola desde Tokio hasta el Lucy Tejada. Hora y media a pie. Había días en que llegaba aquí mojada. A veces, yo le daba para los pasajes de regreso, porque los ensayos son de noche”, afirma el director Ricardo Díaz, para quien estas muestras de compromiso y dedicación a la música son la mayor satisfacción de él y de sus compañeros de la Banda Sinfónica Municipal, responsables de la formación de estos cientos de jóvenes pereiranos.

El área de música recibe anualmente alumnos desde los 5 años, en un proceso que comienza con la iniciación musical y sigue con gramática musical y el aprendizaje de un instrumento, hasta que se les considera aptos para integrar algunas de las bandas, clasificadas por edades y que integran jóvenes hasta los 26 años. El impulsor de este proceso ha sido el director de la Banda Sinfónica Municipal, Ignacio Antonio Ríos Torres. Gracias a su iniciativa, por ejemplo, William Chiquito, contrabajo de la Banda Sinfónica, asumió el reto de crear la Orquesta de Cuerdas Sinfónicas, que comenzó con 20 jóvenes y hoy supera los doscientos inscritos aprendiendo e interpretando violas, violines y violonchelos. Igual sucedió con el área de guitarra y coros. “Ese tipo de cosas son muy importantes para la ciudad, porque significa que hay una gran cantidad de jóvenes invirtiendo bien su tiempo libre. Esa proyección social de la escuela es grandiosa para la Banda y para el Instituto”, enfatiza el maestro Ignacio.

El proceso en la Escuela de Formación se lleva a cabo pese a que hay escasez de espacios y de instrumentos. Un solo clarinete, por ejemplo, lo usan cinco niños para su aprendizaje. Esto debido a que la demanda supera la capacidad del Instituto de Cultura, que se ha exigido al máximo, renunciando a la comodidad de limitar sus cupos a los instrumentos que posee.

Fotografías: Celine Billard

Hace años, en el 2014, se invitó a la empresa privada a donar instrumentos, para contribuir a mejorar las condiciones de la Escuela, pero la respuesta no fue la esperada. En la actualidad, un instrumento de buena calidad, como un clarinete, supera el millón de pesos y algunos otros es necesario traerlos del exterior, con costos superiores a los veinte millones de pesos.

Dice Ricardo Díaz: “A mí me encanta de la Banda (Especial) que ahí tocando el mismo instrumento, hay chicos de estrato seis y otros de estratos uno y dos. Y se tratan con respeto y con afecto. Parece como si fueran familia. El que tiene que compartir su instrumento lo comparte y se ayudan entre todos”.

CAMILO FRANCO.

Percusión. La banda Sinfónica es un orgullo pereirano. Estamos sobrepasando límites. Todos esperamos los martes y los jueves para venir a ensayo. Un día sin ensayo es un día sin vida. La banda está llena de lo que somos todos nosotros. Este es un espacio formador de jóvenes, del que yo me siento orgulloso, porque es de todos los músicos de la municipal de Pereira y de todos los que estamos aquí.


ANA MARÍA GUTIÉRREZ.

Clarinete. Es maravilloso poder representar a un departamento o una ciudad. Más que una banda, somos una familia. El tiempo que invertimos en aprender y tocar un instrumento, no representa ningún tipo de peligro como el que se corre en las calles. El tiempo que estamos acá, vale mucho para todos.


LAURA VANESA GARCÍA.

Clarinete. Acá uno puede liberarse problemas en la casa o de cosas que le pasan a uno. Para mí es inolvidable el primer viaje tuvimos como banda, a Anapoima. Yo estaba tan feliz en ese viaje que no paré de llorar de la emoción. Fue extraordinario quedar de segundos con apenas cuatro meses de estar trabajando juntos.


DANIELA CORREA.

Contrabajo. Pertenecer a esta banda es un honor. Nosotros nos hemos esforzado mucho. Cuando pensamos en participar, nunca lo hacemos convencidos de que vamos a ganar, sino de hacer las cosas bien. En Paipa, este año, la categoría estaba muy difícil. Por eso, el segundo puesto fue sorpresivo y nos dio mucha alegría. Mis papás creen que yo aquí soy feliz y así es. Un municipio sin banda es un municipio sin alma. Por eso estos procesos son tan importantes.

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Hablan los integrantes de la Banda
CAMILO FRANCO.

Percusión. La banda Sinfónica es un orgullo pereirano. Estamos sobrepasando límites. Todos esperamos los martes y los jueves para venir a ensayo. Un día sin ensayo es un día sin vida. La banda está llena de lo que somos todos nosotros. Este es un espacio formador de jóvenes, del que yo me siento orgulloso, porque es de todos los músicos de la municipal de Pereira y de todos los que estamos aquí.


ANA MARÍA GUTIÉRREZ.

Clarinete. Es maravilloso poder representar a un departamento o una ciudad. Más que una banda, somos una familia. El tiempo que invertimos en aprender y tocar un instrumento, no representa ningún tipo de peligro como el que se corre en las calles. El tiempo que estamos acá, vale mucho para todos.


LAURA VANESA GARCÍA.

Clarinete. Acá uno puede liberarse problemas en la casa o de cosas que le pasan a uno. Para mí es inolvidable el primer viaje tuvimos como banda, a Anapoima. Yo estaba tan feliz en ese viaje que no paré de llorar de la emoción. Fue extraordinario quedar de segundos con apenas cuatro meses de estar trabajando juntos.


DANIELA CORREA.

Contrabajo. Pertenecer a esta banda es un honor. Nosotros nos hemos esforzado mucho. Cuando pensamos en participar, nunca lo hacemos convencidos de que vamos a ganar, sino de hacer las cosas bien. En Paipa, este año, la categoría estaba muy difícil. Por eso, el segundo puesto fue sorpresivo y nos dio mucha alegría. Mis papás creen que yo aquí soy feliz y así es. Un municipio sin banda es un municipio sin alma. Por eso estos procesos son tan importantes.

El ascenso vertiginoso de la Banda Sinfónica Especial.

“En el 2013 yo me trasladé de Manizales a Pereira –refiere el maestro Díaz Largo-. Yo dirigía a veces la Sinfónica cuando el maestro Ignacio no podía. En Pereira, ya teniendo más tiempo, él me ofreció un espacio como director de banda. Sin embargo, los puestos de director de banda ya estaban asignados: infantil, juvenil y especial. Lo que él quería hacer era el experimento de reunir a los ‘pelaos’ que estaban de 15 años o menores, para participar en un evento nacional, dos meses después. Ese día, con lista en mano, de la banda especial, juvenil e infantil, sacamos todos los que tenían 15 años o menos y formamos una nueva banda. Empezamos a trabajar para ese evento y cuando faltaba poco, me llegó el reglamento y resulta que el límite de edad era de 14 años. Y eso fue un lío, porque si yo sacaba a los mayores, la banda se desbarataba”.

Todos los integrantes de esta banda dirigida por Ricardo Díaz habían seguido su proceso de aprendizaje en la Escuela de Formación Cultural del Instituto de Cultura. El sueño de la mayoría, en ese momento, era pertenecer a la Banda Especial, que para entonces dirigía el maestro Andrés Felipe Serna, y que en el 2014 obtuvo el primer puesto en la categoría sinfónica, en el Primer Concurso Nacional de Bandas Sinfónicas “Ramón Jaramillo Jurado”, en Rionegro (Antioquia). En ese concurso, la banda dirigida por el maestro Serna obtuvo además el premio al mejor arreglo de musical y el premio al mejor instrumentista, entregado a Augusto Ruiz.

“Yo seguí ensayando con ese grupo –continúa Ricardo-, pero cada ‘pelao’ seguía a su vez ensayando con su respectiva banda, con sus directores. Un día el maestro escuchó uno de los ensayos de la banda y me dijo: “hombre, la banda suena chévere. ¿Por qué no, para que los niños no se nos desanimen, vamos a Apía?”. No íbamos a concursar, sino como muestra. Próximos al evento en Apía, el maestro me dijo: “postulémonos a alguna cosa”. Entonces, por probar, dije que yo me postulaba a Anapoima. Efectivamente, con apenas tres meses de trabajo, nos ganamos el derecho a ir a Anapoima que es el segundo evento más importante de bandas en el país. Ocupamos el segundo lugar. Cuando pasó eso, las mamás de los mismos ‘pelaos’ se reunieron con el maestro Ignacio y le pidieron que me dejara a mí en una de las bandas. Entonces el maestro hizo los cambios pertinentes y me dejó a mí como director de la Banda Juvenil”.

En el 2013, en Anapoima, en medio de la euforia por el segundo lugar, Ricardo les prometió a sus músicos que al año siguiente irían al Concurso Nacional de Bandas en Paipa (Boyacá), en el cual todas las bandas de Colombia aspiran a participar, al menos, alguna vez. Tenían poco menos de un año de trabajo como Banda Juvenil, en contraste con bandas que se preparan durante largo tiempo, para desempeñar un papel decoroso en este certamen. Ese año, Pereira ganó mejor banda (categoría Juvenil), mejor arreglo y mejor director. Y en el 2016, ya como Banda Especial y participando en la categoría mayores, estos mismos músicos obtuvieron el segundo lugar en el mismo evento, tan solo dos semanas después de haber obtenido también el segundo lugar en el Concurso Nacional de Bandas en Tocancipá (Cundinamarca). “Siempre he sido muy exigente, busco que las cosas se hagan con respeto, dando al máximo lo que uno pueda en nivel. Afortunadamente, cuando tomé este grupo, se acostumbraron a la exigencia que yo les planteé”, responde Ricardo Díaz a la pregunta sobre cómo manejar la expectativa de estos jóvenes, mantener la exigencia y construir una relación como la que tiene con ellos.

Fotografías: Jess Ar

Para explicar su conexión con sus músicos, Díaz Largo recuerda el episodio más emotivo que han compartido, en el 2014: “En Paipa tuve un inconveniente con el grupo. Entonces les dije que cuando llegáramos acá, yo le iba a decir al maestro Ignacio que me asignara otra Banda, otra cosa. Ya habíamos ganado. Faltaba una presentación, un show para la gente. Yo simplemente llegué a dirigirlos, ni los afiné ni nada. Estaban regañados. Ellos debieron disponerse solos para la presentación. Para esa ocasión, yo había hecho un arreglo de un vallenato y tenía un coro que le cantaba a un pueblo, que era Ayapel. Decía: Mi corazón vive en ti, /tu corazón vive en mí. Entonces yo puse el coro en el arreglo. Cuando estábamos allá interpretándolo, estos ‘chinos’ se pararon todos con las manos diciéndome que el corazón de ellos era mío y eso fue muy emotivo. Cuando acabamos, el presentador dijo: “esa es la banda de Pereira, que sí siente la música”. Yo no alcanzaba a dimensionar que fuera tanta la tristeza por lo que les había dicho”.

2013:

Segundo lugar en concurso nacional de Bandas Sinfónicas en Anapoima (Cundinamarca).


2014:

Primer puesto en la categoría Juvenil, en el Concurso Nacional de Bandas de Paipa (Boyacá). Mejor director y mejor arreglo musical.


2015:

Primer puesto en el IV Concurso Nacional de Bandas Sinfónicas realizado en Ibagué.

2015:

Segundo lugar en la categoría B en el Concurso Nacional de Bandas en Tocancipá (Cundinamarca), en el marco del XVI Festival de la Colombianidad. Premio al Mejor Director, Ricardo Díaz Largo, así como el premio a Mejor Obra Inédita en la categoría de Bambuco.

2015:

Primer puesto en Concurso nacional de Bandas, en Ibagué. Categoría profesional.


2016:

Segundo puesto en la categoría especial en el Concurso Nacional de Bandas Sinfónicas, en Paipa (Boyacá).

2016:

Segundo lugar en la categoría A en el Concurso Nacional de Bandas en Tocancipá (Cundinamarca), en el marco del XVI Festival de la Colombianidad. Premio al Mejor Director, Ricardo Díaz Largo, así como el premio a Mejor Obra Inédita en la categoría de Bambuco.

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Los reconocimientos
2013:

Segundo lugar en concurso nacional de Bandas Sinfónicas en Anapoima (Cundinamarca).


2014:

Primer puesto en la categoría Juvenil, en el Concurso Nacional de Bandas de Paipa (Boyacá). Mejor director y mejor arreglo musical.


2015:

Primer puesto en el IV Concurso Nacional de Bandas Sinfónicas realizado en Ibagué.

2015:

Segundo lugar en la categoría B en el Concurso Nacional de Bandas en Tocancipá (Cundinamarca), en el marco del XVI Festival de la Colombianidad. Premio al Mejor Director, Ricardo Díaz Largo, así como el premio a Mejor Obra Inédita en la categoría de Bambuco.

2015:

Primer puesto en Concurso nacional de Bandas, en Ibagué. Categoría profesional.


2016:

Segundo puesto en la categoría especial en el Concurso Nacional de Bandas Sinfónicas, en Paipa (Boyacá).

2016:

Segundo lugar en la categoría A en el Concurso Nacional de Bandas en Tocancipá (Cundinamarca), en el marco del XVI Festival de la Colombianidad. Premio al Mejor Director, Ricardo Díaz Largo, así como el premio a Mejor Obra Inédita en la categoría de Bambuco.

Los sueños.

Foto: Jess Ar
Foto: Jess Ar

Los reconocimientos obtenidos por este grupo de jóvenes en Anapoima, Tocancipá, y especialmente en Paipa, los posiciona como una de las mejores bandas sinfónicas de Colombia, dándole mayor valor, además, a la labor de los músicos de la Banda Sinfónica Municipal en la Escuela de Formación del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo. Algunos de los músicos de las Bandas juvenil y especial, han cumplido el sueño de tocar al lado de sus profesores de la Banda Sinfónica Municipal, en la retreta o en el concierto del mes. Así los estimulan y acrecientan su amor por la música.

Hace poco, en marzo de 2016, durante un taller de dirección musical, en Pereira, dictado por el maestro francés Ludovic Bougouin a los músicos de la Banda Sinfónica, Ricardo lo invitó a escuchar uno de los ensayos de la Banda Especial. De inmediato este los invitó a viajar a Francia, en el 2017, para presentarse como parte de la programación del año colombo-francés. Sueño que esperan hacer posible con el apoyo de las instituciones de la ciudad. También sueñan con grabar, en diciembre próximo, un disco compacto compilatorio de toda la música que han interpretado desde el año 2013. Ya están en ensayos.

Para muchos de estos jóvenes, el sueño de la música se convierte en su proyecto de vida. Para otros, es apenas una etapa. La labor de los instructores en el área de música de la Escuela de Formación Cultural es aportar en esa definición. De cualquier modo, gana la ciudad, como anota Ricardo Díaz: “cuando yo comencé el proceso, todos los pelaos eran estudiantes de colegio. Apenas estaban definiéndose. Pasó que cuando fueron saliendo del colegio, muchos se inclinaron por otra carrera, pero me pidieron que no los sacara de la banda. Luego, a algunos les ha tocado retirarse, porque el horario con la universidad no se los permite, no porque quisieran retirarse realmente. Aparte, muchos otros buscan continuar su formación en música. Hay muchos músicos de la UTP que provienen de estos procesos”. La pasión de estos jóvenes por la música, le viene imprimiendo otro ritmo a la ciudad.

Iniciación Musical: De 5 a 10 y de 11 a 16 años.

Prebanda Infantil: 6 a 10 años.

Prebanda Juvenil: Entre 11 y 16 años.

Banda Semillero: La integran los estudiantes que ya han aprobado los procesos de formación anteriores.

Banda Sinfónica Infantil: entre 7 y 14 años que han aprobado los niveles anteriores.

Banda Sinfónica Juvenil: 14 a 16 años que se encuentran en un óptimo nivel musical.

Banda Sinfónica Especial: músicos mayores de 18 años.

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Proceso de bandas del Instituto

Iniciación Musical: De 5 a 10 y de 11 a 16 años.

Prebanda Infantil: 6 a 10 años.

Prebanda Juvenil: Entre 11 y 16 años.

Banda Semillero: La integran los estudiantes que ya han aprobado los procesos de formación anteriores.

Banda Sinfónica Infantil: entre 7 y 14 años que han aprobado los niveles anteriores.

Banda Sinfónica Juvenil: 14 a 16 años que se encuentran en un óptimo nivel musical.

Banda Sinfónica Especial: músicos mayores de 18 años.

1 Comentario

  1. Este es un proceso importantisimo para nuestros jovenes pereiranos. Estos niños no estan en la calle aprendiendo cosas malas estan utilizando correctamente su tiem po libre. El maestro Ricardo es muy exigente y queda demostrado LA EXIGENCIA DA EXCELENCIA.

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