Rodando con una sonrisa

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Foto: archivo particular.

¿Alguna vez han visto un Papá Noel con casco y sobre una motocicleta? Pues cada año, el club de moteros Pereira Sobre Ruedas hace realidad Rodando por una sonrisa, un evento creado para  brindarle un día de diversión y  amor a las comunidades más olvidadas y apartadas de la ciudad. Jorge Aguirre es un ingeniero apasionado por las motos y actual director de Pereira Sobre Ruedas, un colectivo que lleva 5 años de actividades  y que  unifica los 30 clubes de motos y carros que tiene Pereira. Tienen objetivos muy claros como colectivo: “Nosotros trabajamos por los derechos de los moteros, trabajamos en la educación vial y  en la educación de conducción”. Pero no todo se queda en la prevención y defensa de sus derechos como colectivo, también hacen rodadas y encuentros para el entretenimiento. Una o dos veces al mes, se reúnen para disfrutar y despejar la mente con su elemento favorito: las motos. Visitan pueblos, almuerzan juntos, realizan actividades de divertimento personal, todo a partir de la hermandad que con el tiempo han forjado.

Vestidos de Papá Noel, con sus motos y los elementos de prevención reglamentaria, llegan hasta comunidades apartadas donde el panorama es un poco gris.

Con el paso de los años  también les ha interesado la idea de mejorar un poco la sociedad que habitan. Varias veces al año realizan jornadas de entrega de alimentos para personas en situación de calle, además de  visitar diferentes ancianatos. Y desde el 2014 empezaron a   llevar regalos las primeras semanas de diciembre a comunidades donde el panorama es un poco gris, conflictos de drogas, de bandas.  Así es el asunto: con los líderes de cada club se ponen en contacto con comuneros  para ir divisando cuáles son las comunidades y sus necesidades. Luego realizan un encuentro con exhibición de motos, desde alto cilindraje hasta BMX,  donde recolectan los juguetes. Una vez recolectados, los cuentan, clasifican y deciden a qué comunidades los entregaran. “Hemos llegado a comunidades tan humildes donde hay niños que lloran al momento de entregar los regalos porque en su vida no habían tenido un detalle de ese tipo. También es un reto para nosotros, nos sensibilizamos, vemos cosas que por nuestras circunstancias económicas afortunadamente no hemos vivido, pero verlas así, de esa forma, nos conmueve, pero nos invita a no dejar de hacerlo”, me dice Aguirre. Vestidos de Papá Noel, con sus motos y los elementos de prevención reglamentaria, llegan hasta estas comunidades.

En el primer año recolectaron 1600 regalos y el año pasado 6mil. Han visitado comunidades que quedan Vía Marsella y Puerto Caldas. Los confunden con políticos, desconfían de ellos, incluso les han negado la entrada a algunos barrios. Este año el evento de recolección es el 10 de diciembre en el Obelisco de la Villa Olímpica. Como es costumbre, ofrecerán varios shows de motociclismo, BMX y función de motos de alto cilindraje, además  esperan poder contar con la exhibición de carros clásicos. Los asistentes disfrutan a cambio de un regalo que será entregado a niños de escasos recursos el 17 de diciembre.

Ser moteros significa para ellos un estilo de vida. La moto no es solo un objeto, es el puente para poder llegar a muchas otras cosas, desde la enseñanza, el activismo, la lucha por sus derechos, la justicia,  hasta ser feliz con la sonrisa de un desconocido.

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