Rituales modernos

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Por: Laura Meneses Pineda

El movimiento de las luces inunda las miradas que se han replegado para ir al encuentro o a la perdida de sí mismas. Reunidos en una sola comunidad, se siente un movimiento común de cuerpos que se estremecen bajo el mismo tambor o el mismo tono agudo que parece no detenerse, en el corredor que nos mantiene cerca en la celebración del aniversario de Hotel 1.

Cobijados por los sonidos experimentales, envueltos por resonancias antaño tradicionales, ahora novedosos, Mitú llega a Pereira en un inciso de su gira por Europa, tras el lanzamiento de su nuevo trabajo musical « Cosmus ».  De esta manera, en este cosmos musical, en una catarsis colectiva, cual tribu unificada para el encuentro de sus dioses, parecemos buscar ese no sé qué que todos los humanos han buscado a lo largo de la historia. Sonidos amazónicos, o quizás marcianos, transportan a la congregación que se une pero se separa en un encuentro individual, que no deja de ser colectivo,

Me pregunto si nos encontramos ante nuevas búsquedas colectivas de sentido, de sinergias que buscan un más allá que no se encuentra sino en la cercanía de la tierra. Ahora (hace ya muchos años) que dios ha muerto (aunque en Colombia sigue muy vivo, fácil de reconocer en estas épocas navideñas), nos encontramos aún todos con sed de búsqueda, quizás no de sentido, pero sí de la búsqueda en sí misma, de la eterna Ítaca.

En nuestro caso, ésta no sólo busca sentidos o divinidades -o como queramos nombrarle- sino también identidades. Buscamos, quizás, nuestro trópico siempre presente y también a veces tan ausente, nuestra Amazonía cercana y también lejana, lo colombiano que no es la fatigante repetición del reggaeton; los sonidos, estilos y cultura propios.

Si lo propio existe o si es también él una invención, se encuentra sin duda bajo la mirada de los transeúntes de las calles pereiranas que caminan con la sed del indagador. Y así, en medio del eclecticismo de los sonidos electrónicos y selváticos, me encuentro con un salón inundado de pesquisidores que buscan alimentos en las calles de la ciudad. Seguimos siendo sin duda seres ritualísticos cohesionados, cazadores de encuentros.

Aquí, unas imagenes de David Monroy R. y Diana López que rememoran la energía de lo que fue la noche:

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