Rigoberto Gil Montoya y las Cenizas de Plata quemada

Compartir
Fotografía: Yanoad Florez Naranjo.

Un nuevo premio literario llega a manos del escritor Rigoberto Gil Montoya. Esta vez la edición número 42 del Premio de Periodismo Simón Bolívar, en la categoría de Crítica, exalta el trabajo de puño y letra de este novelista, con su publicación en la revista literaria El Malpensante (feb. 2017): ‘Ricardo Piglia Cenizas de Plata quemada’.

Por: Franklin Molano Gaona

“Estoy supremamente sorprendido, muy contento con que la vida me proporcione este logro. Es la primera vez que publico en El Malpensante, antes había mandado textos pero no habían pasado la prueba. Los editores son supremamente rigurosos, son muy exigentes y no todo pasa. En este caso tuve la fortuna de que éste texto pasara (…) Hice un trabajo que lo tengo como parte de mis agradecimientos con el editor Ángel Unfried que fue estupendo. Él me acompañó en el proceso de algunos apartados del texto, me hacía preguntas y me sugería, pero muy respetuoso y eso lo tengo que agradecer, porque un buen editor hace que algunos elementos del escrito que cojeen queden muy bien. Eso es lo que hace un buen editor y una buena revista: acompañar un proceso de edición del texto”.

Rigoberto Gil Montoya, narrador y profesor de la Universidad Tecnológica de Pereira.

¿Cómo se encontró con la obra de Ricardo Piglia?

Los primeros libros de Ricardo Piglia los conocí en Manizales, finales de los años 90, donde cursé una especialización en literatura con un par de amigos a quienes quiero mucho: Octavio Escobar y Orlando Mejía. Recuerdo que en uno de estos cursos leí el primero libro de él, ‘Respiración Artificial’. Antes ya había hecho un intento de leer un libro de Piglia al que llegué gracias a Alberto Verón con un título que me parecía muy bello que es ‘La Ciudad Ausente’, pero la verdad fue muy complejo ese primer acercamiento porque Piglia es un escritor muy denso, muy difícil, y quizá para ese momento no estaba muy preparado… pero luego, cuando me tomé en serio estudiar su obra, me fui para México a hacer mi doctorado y lo primero que hice fue empacar sus libros. Yo llegué a México -2002-, sin saber qué tema iba a trabajar en términos doctorales, pero el hecho de que me hubiese llevado los libros de Piglia por algún azar, me decía: tengo que ponerme en la tarea de conocer muy bien ésta obra y de tratar de comprenderla…y la verdad para mi formación como docente y como escritor, el acercamiento a esta obra me ha abierto muchas posibilidades de lectura con respecto a las propuestas literarias modernas.

Usted gana el premio en Crítica cuando ese género poco se ejerce, entonces ¿cómo fomentar la crítica?

Ante todo en la dinámica de la lectura. El que lee tiene posturas. El que lee puede cotejar lo que piensa con lo que otros piensan. El que lee abre horizontes de interpretación. Por lo tanto, la crítica yo la ligo al ejercicio mismo de la lectura. Me parece que eso es indisoluble. Hay que fomentar la lectura, y ojalá esa lectura en la que al terminar de leer un libro se comparte después la experiencia, no ese tipo de lectura de aquel lector que se encierra en casa y lee y lee pero no comenta. Que sabe mucho, que ha leído mucho, pero que no tiene un escenario en el que pueda hacer circular y compartir. Esa es una ventaja que tiene un profesor, el hecho de que  pueda fomentar eso en clase y a mi ese tipo de dinámica me interesa mucho. Como decirle a ese joven que por lectura debemos entender un universo demasiado amplio, por lectura debemos entender un llamado a la investigación, para buscar el documento, para buscar la fuente… para ser un lector muy dinámico y sobre todo alguien que al leer se cuestiona, defienda su postura, pero también la relaciona con la postura de los demás y se torna tolerante en el ejercicio de la variedad y de las múltiples miradas.

De joven, Rigoberto escribió en Cinergía, una grata publicación de bolsillo del Cine Club Borges.

Luego de sus novelas ‘Mi unicornio azul’ (2014) y el ‘Museo de la Calle Donceles’ (2015), ambas ganadoras, ¿En qué obra está ahora trabajando?

Estoy terminado un proyecto de investigación en la universidad sobre literatura colombiana. Es un proyecto que me tiene muy contento porque es aportar a la discusión sobre cómo ha sido el desarrollo de la literatura en el siglo XX, sobre todo desde la crítica literaria, desde el ejercicio periodístico y desde el ensayo en algunos momentos de la historia del país, en la década de los veinte y treinta. De lo que se decía en la revista Mito, en la revista Eco, en la revista Sábado de los años cuarenta. Es un trabajo de reflexión que espero tenga ese sentido de ensayo familiar donde se discuten ideas.

Y estoy cargando baterías para una novela sobre un tema que me apasiona mucho, que gira en torno a la política y en el que intentaré vincular un dictador colombiano con un político argentino. Creo que allí hay unos elementos que me permitirían hacer una especie de divertimento con respecto a la política en América Latina, al exabrupto. No va a ser un tema sobre la dictadura pero tiene que ver con estados de excepción. Estoy un poco en ese campo.

Compártenos la información de tus eventos culturales.

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre