Pereira vs Bogotá (o viceversa)

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Fotografía: Santiago Chiquito C.

Por: Andrés Galeano

5 razones para irse de Pereira:

1.  Ser un cobarde y no quedarse haciendo donde aún hay mucho por hacer, para irse a una capital donde casi todo está hecho.

2. Enamorarse de una rola y correr tras ella. Dejarlo todo, buscar trabajo, un cuarto en arriendo, hacer lo que haya que hacer para tirársela como dios manda.

3. Cansarte de no conseguir un trabajo que sobrepase tus expectativas. Declararte impedido para hacerle lobby a un político de turno, panzón y fan de Jhon Alex Castaño sinfónico.

4. Pasar a una de las mil ofertas laborales que encontraste en Computrabajo.

5. Estar loco o ser muy güevón en la vida.

1. Si eres “hiposo-alterno”, artista o seudoartista, extrañar cada finde el Pavo, San Gregorio, la Sexta y el Gaitán. Si eres gomelo de cuna, o el lava perros del mismo: extrañar la Circunvalar, el Búho o el parche traqueto en la Badea.

2. Viajar los primeros meses con tu ropa sucia para que mami te la lave, esto hasta que aprendas a utilizar la lavadora, compres lavadora, o descubras una lavandería cercana.

3. No dejar de buscar pereiranas por las redes sociales. Afianzar tus raíces. No dejarse olvidar tan fácilmente.

4. Desesperarte al no encontrar ventas de arepas con quesito rayado, o juguito de guayaba agria.

5. Odiar que te digan “Veci” a toda hora.

6. Extrañar los atardeceres en “la Perla”, el aguacero de la tarde y la brisa de la noche.

7. Reírte al recordar las estaciones del Mega, mientras recorres interminables estaciones del Transmi, como Ricaurte. ¡Qué viacrucis!

8. Maldecir cada vez que te ofrecen garbanzos en el almuerzo. ¡Malditos tres veces!

9. Aterrarte de los precios de las cosas y añorar los precios de la tiendita de la esquina de tu casa pereirana.

10. Añorar los habitantes de calle pereiranos, seguidores de Gandhi, y huirle a los ñeros capitalinos, cinturones negros y excombatientes de la guerra en el Golfo.

11. Intentar no matar al “rolito” cada vez que degrada la imagen de las mujeres pereiranas, y todo, por estar más buenas que las rolas.

12. Llorar de vez en cuando. Extrañar tu casa, tu familia y tu parche. Cerrar los ojos y decir mentalmente: lo hago por ellos.

12 síntomas de nostalgia pereirana  en la capital:
1 Razón para volver a Pereira:

Decidir ser feliz y guerreársela, (en esas ando).

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