Pereira le apuesta a las industrias creativas

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Oriol Balaguer, director de la oficina de Barcelona de Nearco. Intervención en el Foro Naranja 2017. / Forografía: Tatiana Toro.

Por: Franklyn Molano Gaona

“Pereira tiene suerte de contar con un tejido cultural y creativo tan diverso, y sobre todo, tan apasionado por mejorar y por crecer y hacer una ciudad, que quiere contar con un Distrito Creativo”. Oriol Balaguer.

Oriol Balaguer lleva más de 30 años dedicado a consolidar procesos culturales en las ciudades. Participó y ayudó al cambio que catapultó a Barcelona para convertirla en uno de los lugares culturales más visitados en Occidente. Su experiencia, sus ejemplos, su trayectoria y sus conceptos prácticos, fueron escuchados en el ‘Foro de Cultura: Distritos Creativos’ que se llevó a cabo el 25 y 26 de noviembre acá en Pereira. Parapetado detrás de unas gafas delgadas, de camisa blanca de puño, pantalón de paño, sastre y estatura mediana, despejó dudas y entregó las siguientes declaraciones.

De lo que ha escuchado y conocido ¿cuál es la apuesta que debe hacer Pereira para fortalecer la dinámica cultural en la ciudad?

Para hacer este ejercicio bien hay que conocer la realidad, y yo, hoy no conozco bien la realidad y me gusta respetar el conocimiento. Me ha interesado escuchar, que es una forma de aprender y ver cómo la gente siente y cómo los ciudadanos de Pereira apuestan en serio por las industrias creativas.

Claro, intuiciones uno puede tener y uno puede pensar que seguramente el Eje Cafetero, y una de las puertas de entrada que es Pereira, tiene una gran oportunidad si se piensa en el Turismo Sostenible y el Turismo Cultural, es decir, el mundo del turismo vinculado a la cultura o el mundo de la cultura vinculado al turismo, éste es un escenario que puede ir en ambas direcciones. Esa es una parte del futuro que se viene y a ésta ciudad, por ser puerta de entrada del Eje Cafetero, le corresponde liderar una parte importante de ese proceso.

Usted ha hablado de construir un mapa de los activos culturales, amplíeme ese concepto.

Sí, en estos días hemos hablado de manera reiterada de la necesidad de tener un observatorio de cómo está el sector de las industrias creativas de la cultura en Pereira y en Risaralda, para conocer muy bien cuáles son nuestros activos. Y conocerlos no se trata de hacer una ‘foto fija’, eso a veces se cofunde. La gente hace estudios sobre cómo está esa realidad, pero al día siguiente esa realidad ha cambiado. ¿ y cómo hacer para que esa ‘foto’ sea dinámica?… Por eso la voluntad que tiene la Secretaría de Cultura de hacer un observatorio en el nuevo plan estratégico tiene todo el sentido. Tener un espacio de observación dinámica de cómo está el sector en Pereira y en Risaralda y que esto sirva de primer insumo para construir lo que se quiere… No se puede construir el futuro sin saber de dónde se parte.

También mencionó la necesidad de la alianza Estado-Universidad-Empresa, ¿cómo debe ser ese proceso? 

Después de 25 años de gestión pública y cinco de gestión privada uno aprende cómo hacer las cosas. Una de las cosas que aprendí de la gestión de Barcelona, que es mi ciudad, donde trabajé 20 años y cinco años en el gobierno de Cataluña, fue que si no hacías las cosas con aliados, tardaban cuatro veces más tiempo y a veces no llegaban. El Estado y el municipio no tienen toda la plata y el sector privado si tiene toda la plata, pero no la tiene para hacer lo que el país necesita. Entonces al final descubrimos que el modelo público-privado, es la llave importantísima para dar solución a un montón de problemas y de retos que tienen las ciudades.

Y un tercer actor que es la academia, que forma parte inseparable de estos modelos de futuro. En la academia se forman los activos que han de dirigir nuestras ciudades y nuestros países en los próximos 30 años. En la universidad uno se forma y esa formación hay que hacerla bien para que sirva a los intereses del país y a los intereses de todos. Es imprescindible tener la universidad al lado acompañando estos procesos.

Además señaló la necesidad de narrar la ciudad, ¿a qué se refiere?

Sí, a veces nos perdemos en el paisaje de los edificios sin pensar que dentro de esos edificios viven ciudadanos que tienen sus vidas, que tienen sus proyectos y que forman un todo común que es la ciudad. Y en esa ciudad de personas y de historias y de experiencias, hay que construir el relato de ciudad, el relato de ciudad: hacia dónde queremos ir, de dónde venimos, cuáles son nuestras raíces y hacia dónde vamos. Y todo eso hay que explicarlo porque la gente, cada uno en su casa, a veces nos se da cuenta que forma parte de ese colectivo, y cuando alguien le construye el relato y se da cuenta que ese espacio de reflexión colectiva tiene una manera de explicar la ciudad. Eso sirve hacia dentro para que los ciudadanos se empoderen de esa ciudad tan maravillosa que es Pereira, y hacia afuera para que los que vienen entiendan fácil a dónde han llegado, qué es lo que hace diferente a Pereira de otras ciudades del mundo, qué es lo que hace entrañable a Pereira y su gente. Que cuando alguien lance una sonrisa se entienda cuál es esa sonrisa y porqué lo hace… todo eso tiene que ver con esta magnífica ciudad, con su relato y con el empoderamiento de sus habitantes.

Explíqueme ¿cómo se piensa la ciudad en prospectiva?

Los últimos 10 años la vida ha cambiado de forma geométrica. Si pensamos qué hacíamos hace 10 años, hace 15 años, hace 20 años, cómo vivíamos, cómo nos movíamos, en qué ocupábamos nuestros días y pensamos hoy qué estamos haciendo, veremos una cantidad de cosas distintas en nuestra vida personal y en nuestras familias y en cómo vemos las cosas y en dónde las vemos… Hay tantas cosas que son diferentes hoy. El cambio no para de acelerarse.

Tenemos la obligación de imaginarnos hacia el futuro de la ciudad, y si ese ejercicio hacia futuro no lo hacemos seguros y como estamos invirtiendo esfuerzos y recursos de todos, sería una irresponsabilidad no tener claro qué necesita Pereira. Hay que imaginarse qué necesidades requieren los mayores. La población juvenil ya no será tan joven y va a crecer la esperanza de vida. Hay que pensar en el uso de la tecnología. El transporte público no tendrá nada que ver con el que tenemos hoy, la forma de comprar… esto está cambiando… o lo entendemos y en lugar de asustarnos, lo interiorizamos y lo vemos como una oportunidad.

Usted dijo que en las ciudades intermedias como Pereira, está el futuro del país ¿qué significa ese concepto?

Sí porque las grandes ciudades ya tienen su propia dinámica. Éste país está lleno de ciudades intermedias que han de apostarle al futuro, porque este es un país en paz que no solo se construye en lo rural y no solo se construye en las grandes ciudades: se construye en el tejido rico y diverso que forman las ciudades intermedias de Colombia. Allí se reúne la gente, allí están los mercados de lo rural y de lo urbano y allí es la zona de intercambio. Para aportar con sentido hacia ese futuro hay que pensar en lo rural, en el campo y en las ciudades intermedias.

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