Las plazas de mercado no están de moda

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Por: Laura Meneses Pineda

Se encuentran, hace un tiempo ya, muy en boga las opciones de alimentos y actividades que cuidan de nuestro cuerpo. Cada vez más el nombrado marketing verde se hace más fuerte, de esta manera, empresas tan dañinas para el medio ambiente como Mc Donalds o Coca Cola resultaron ser salvadoras del medio ambiente y las madres de la protección del agua y de los bosques. Así también empresas como smurfit Kappa (cartones de Colombia) hace ver sus dañinos monocultivos de pino como una soteriológica reforestación.

Estuve, a este respecto, recorriendo la plaza de mercado un domingo en la mañana, preguntándome por qué cada día es visitada por menos personas mientras las tiendas de lujo orgánicas toman cada día más fuerza.

Así pues, de un lado, el mercado saludable de alimentos verdes y « justos » vendidos, por cierto, a altos costos (los altos costes del marketing verde no se pagan solos); de otro, la realidad, los campesinos de un país antaño agrícola luchando por sobrevivir en el mercado.

En los últimos 30 años se han registrado en el país 2.100 luchas sociales protagonizadas por campesinos, que reclaman la desconcentración de las tierras, la reformulación de las políticas agrarias y el acceso a los derechos fundamentales, algo que no debería ser hoy reclamado.Sin embargo, nos jactamos de comer saludablemente, mientras compramos alimentos importados y no nos preocupamos por su procedencia o su correcto cultivo.

Ahora bien para entender la situación, de 114 millones de hectáreas con las que cuenta el país, 26 millones tienen posibilidades para la producción agrícola, pecuaria y forestal, y sólo se produce en 6,3 millones de hectáreas (24,2 %). De los suelos netamente agrícolas, que son 11,3 millones de hectáreas, solo se aprovecha el 35%. En contraste, hay 8 millones de hectáreas de vocación ganadera y a las actividades de pastoreo (traslado del ganado de un lado a otro) se dedican 38 millones de hectáreas (El Espectador). Es decir, que utilizamos nuestras tierras cultivables en pasto para que las vacas se paseen y arrasen con los suelos.

Así pues, mientras el 29% de nuestros alimentos son importados, nos jactamos de ser ecoamigables por comprar productos costosos e importados que imposibilitan la competencia con los productores locales, mientras los vendedores de la región tienen a duras penas para su sustento diario. A partir de nuestro consumo local, podemos, como ciudadanos, exigir un verdadero comercio verde y justo y no tan sólo la apariencia y la moda de éste.

Que la plaza de mercado se inunde de jóvenes que cuidan de su cuerpo y se preocupan por un consumo responsable y no tan sólo por el fácil consuelo de responder a una buena estrategia de mercadeo. Soluciones como consumir local, comprar alimentos de nuestro país tales como  arroz, mijo, maíz, sorgo, algodón, varios tipos de frijoles, ají, berenjena, calabaza, cebolla, melón, pepino, pimiento, sandía, tomate, zapallo, yuca, ñame y plátano, soya, cacao, caña, papa no sembrada en el páramo y leche no importada (la importación se ha triplicado en los últimos seis años). Y que el consumo local se sobreponga a nuestra común cultura de vanagloriar todo aquello que proviene del exterior.

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