La ciudad como poema sonoro

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Por: Margarita Calle

Muchos artistas desarrollan su trabajo creativo con la convicción de que con sus producciones están apuntalando la idea de un arte genuino, mejor que el que realizan sus contemporáneos. Otros, por su parte, se interesan por desmitificar el acto creativo, por desmontar los discursos y poner en situación los presupuestos en los que se fundamenta la labor del artista y del esteta tradicional, para señalar un lugar “otro”, en el que los comportamientos y las situaciones cotidianas se constituyen en clave de legitimidad del accionar estético. En este último grupo encaja perfectamente Ryan Cross, quien desde el 13 de octubre de 2017 presenta en el taller de Javier García, en La Cuadra Talleres Abiertos, el proyecto titulado “En busca del aguacate perfecto: la ciudad como poema sonoro”.

La exposición la integran cuatro piezas con diferentes soportes: un video-performance de 30 minutos de duración  –que por momentos parece dialogar con el documental–,registro de las acciones desarrolladas por Ryan en diferentes espacios de la ciudad, en las que traduce y recrea los acontecimientos estéticos que detonan el pregón y el pregonero de aguacates. Una instalación escultórica, construida con los guacales usados para el almacenamiento y transporte de aguacates. Una cartografía de Pereira, en la que se visibilizan los recorridos realizados en el proceso de investigación y creación de la obra. Y un paisaje sonoro que conjuga la voz disruptiva de los pregoneros de aguacates y la del propio artista, condensadas una melodía obsesiva: la prosaica del pregón; esa que nos conecta con el paisaje expresivo de la urbe y que anida en la vida sensible y el universo emotivo de los ciudadanos.

En la relación que propician estos registros, Ryan nos pone de presente –y nos presenta– al pregonero de aguacates, al hombre común: el de la economía informal, el del rebusque, el de los trueques afectivos, el que conoce palmo a palmo la urbe y a fuerza de padecerla la lleva inscrita en su cuerpo y haciéndola resonar en cada tránsito que realiza. Es, en síntesis, la dramaturgia del citadino, entretejida con nuestra propia experiencia como urbanitas y, sobre todo, amantes del “aguacate maduro”.

La muestra estará en el Taller de Javier García hasta el 27 de octubre. Se puede visitar en horario de oficina y será presentada nuevamente en La Cuadra de noviembre, en la sala del Centro Colombo Americano.

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