La cultura, por vocación

Compartir

Un perfil de Jorge Mario Quintero y su aporte a la cultura pereirana.

Jorge Mario Quintero es un diseñador gráfico de 40 años que se ha convertido en uno de los gestores culturales más entregados, efectivos y necesarios para la ciudad. Aunque él dice que no le gusta que lo definan como “gestor cultural” porque “la gente piensa que es el que viene a pedir plata”.

Cuando tenía 25 años, con su cartón del pregrado debajo del brazo, se ganaba la vida cumpliendo encargos ocasionales para entidades diversas. Diseñaba volantes, afiches, folletos y con cada trabajo Jorge Mario iba calando en la simpatía de las personas que lo contrataban, pero también iba absorbiendo conocimiento sobre el estado de la movida en la ciudad.

Desde niño, su papá lo acostumbró a la música, a escucharla y disfrutarla como el máximo placer de la vida. Jorge Mario, rápidamente, se volvió un metalero de camiseta negra, correa de taches y pelo largo. Entre la rebeldía del adolescente rockero y la escasa oferta cultural de Pereira, a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa, Jorge Mario fue desarrollando un refinado gusto por las artes, la estética de la imagen y la onda contracultural. Así que cuando ya era todo un profesional, su desarrollada sensibilidad por la estética le permitió abrirse puertas en donde otros ni lo imaginaban.

A comienzos de la década del dos mil, Pereira atravesaba por uno de sus momentos axiales en la historia reciente. El café había dejado de ser la actividad económica de mayor lucro y la gente, en general, se estaba abriendo a un modo de vida más urbano. Los jóvenes que tenían la posibilidad de comparar lo que ocurría en ciudades más grandes, anhelaban una escena parecida: un cineclub con pantalla digna y que la sala no oliera a encierro, un festival de música al aire libre gratuito, revistas alternativas que no fueran de fotocopias, entre muchas otras cosas. Fueron los años en que Geovanny Gómez comenzó su labor en el área cultural de la Cámara de Comercio y Mauricio Gómez Ossa le daba vida a Ciudad Latente, una de las primeras oenegés de la ciudad que se dedicó a la gestión cultural. Junto a ellos dos, Jorge Mario Quintero emprendió de manera silenciosa su labor en la biblioteca de la Alianza Francesa.

Fotos: Pop Up

Rápidamente se volvió un metalero de camiseta negra, correa de taches y pelo largo.

Este año la Alianza —como se le dice de cariño— está cumpliendo cinco décadas en Colombia. Y además de su misión como difusora del idioma y de la idiosincrasia francesa, su programación cultural se ha granjeado el afecto de buena parte de la población juvenil de las ciudades en las que tiene sede. En Pereira, para ser más exacto, la Alianza Francesa se ha convertido en un motor de cambio sobre la manera en que se debe ofrecer la cultura a la ciudadanía. Y Jorge Mario Quintero ha liderado ese proceso.

Luego de haber trabajado un tiempo como diseñador gráfico freelancer, Jorge Mario le pidió la dirección de la biblioteca a su jefe en laJorge Mario Quintero 2 Alianza, Patric Pauc. La anterior directora había renunciado y aunque él no era bibliotecólogo ni nada parecido, sabía que con su entusiasmo y conocimiento de la ciudad podía potenciar mucho más los encuentros que ofrecía la institución y que eran organizados desde esa oficina. Mes a mes, la Alianza programaba un cineclub, el Café Literario, la Fiesta de la Lectura, la Fiesta de la Música y el Festival de Cine Francés. Aunque todo esto podía ser disfrutado por la ciudadanía, su poca difusión y despliegue limitado hacían que fueran eventos casi exclusivos para los estudiantes y gente relacionada con la Alianza.

Pauc le dijo que sí, pero sería el siguiente jefe, Pascal Tessier, quien crearía el cargo exacto para Jorge Mario: “Dirección y Coordinación Cultural”.

Desde su primer día de trabajo, Jorge Mario se dio cuenta que la programación que venía podía maximizarse para que toda la ciudad le sacara provecho. “Para qué hacer sólo tres cosas, si podemos hacer diez”, se dijo.

Sin recelos del algún tipo, Jorge Mario ha sido generoso con el conocimiento y la experiencia que ha adquirido como gestor cultural.

“Decía que no me gusta el concepto de gestor cultural porque la gente cree que uno va a pedir plata. Pero no, yo lo que hago es presentar proyectos provechosos para toda la ciudad”. Jorge Mario Quintero ha manejado un bajo perfil. Sigue teniendo el pelo largo y todavía usa —aunque menos— camisetas negras de bandas de metal. Se expresa en un tono calmado y honesto. Seguro de que el mundo no le debe nada. Y cada que explica un logro de su gestión en todos estos años usa la primera persona del plural: “hicimos”, “organizamos”, “logramos”… como si siempre quisiera relativizar su trabajo o no le gustara llevarse la tajada más grande del crédito. “Yo he hecho lo que la Alianza me ha ayudado a hacer”, dice, confirmando el uso del plural.

Lo cierto es que dentro del círculo cultural de Pereira la gente sabe quién es Jorge Mario Quintero y el tamaño de su mérito. Sabe que otra persona seguramente no hubiera hecho del área cultural de la Alianza lo que es hoy. Y sabe, también, que su opción por el trabajo cultural no fue un escampadero de ocasión; sino, una elección por vocación.

Compártenos la información de tus eventos culturales.

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre