El Festival de Literatura de Pereira ‘Felipe’, un acierto más que literario

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Fotografía: Zurdo Arias.

La semana anterior la ciudad pudo disfrutar de una nueva versión del Festival de Literatura de Pereira. Un evento muy bien curado, sin medianías ni estrecheces conceptuales, y que viene dando muestras de un crecimiento saludable, ojalá irreversible.

Por: Gustavo Acosta Vinasco

¡Cómo no celebrar un festival que va mucho más allá de las exposiciones magistrales de los autores invitados! En efecto, el ‘Felipe’ no sólo consistió en esto, pues incluyó además la premiación de una nueva versión de su concurso de cuento corto –idea enganchadora y genial-,  y entregó gratuitamente una publicación de bolsillo a sus asistentes.

Pero en especial, el ‘Felipe’ dio cabida en su programación a charlas útiles y lo bastante oportunas como para ilustrar a la asistencia, en su mayoría compuesta por los creadores de nuestra ciudad, sobre aspectos que rondan el libro y la escritura, lo cual vino muy bien comoquiera que tenemos autores e ilustradores llenos de talento, pero en la mayoría de los casos absolutamente marginados del mercado editorial colombiano. Y el festival dio muchas luces en este camino por recorrer.

Y por ahí quiero empezar. Charlas como las de Pedro Felipe Hoyos, Raúl Quintero, Angel Unfried y Santiago Escobar mostraron que la producción literaria y editorial entraña muchos factores que van más allá de la mera inspiración, y que involucran razones de mercado. Sin duda con estos expositores, nuestros fotógrafos, diseñadores, ilustradores y flamantes editores, y los mismos autores, se vieron beneficiados. Valentín Ortiz, particularmente, ofreció una charla que bien nos develó cómo operan las élites editoriales y su maquinaria endogámica. Algo no fácil de digerir para el autor o el editor de provincias.

fotografía: Zurdo Arias.

Pasando a otro punto, el festival fue escenario de lanzamientos y primicias editoriales de la mano de sus autores: Giuseppe Caputo, Paul Britto, Ángel Unfried, Alberto Bejarano, Harold Giraldo, por mencionar algunos. Un aspecto descuidado en la práctica y en la perspectiva de muchos festivales es el de la literatura oral; pero esto no se pasó por alto a las organizadoras, dado que la oralidad, matriz de la palabra impresa, tuvo sus buenos momentos, con invitados como Mauro Quintero, Los Resabiados, y Falcon.

Y esto mismo, asociado a una acción importante: el acierto de llevar el festival a los suburbios (barrios, instituciones educativas, cárcel de mujeres), en actividades comunitarias, absolutamente necesarias. En efecto, aunque el festival se llevó a cabo en escenarios de lujo, muchos de ellos los cuales se han consolidado como los espacios naturales para la cultura y las artes, fue un acierto descentralizar.

Fue grato encontrar en la programación charlas que involucraban específicamente temáticas como la música, los discursos de género, y cómo no, sobre Roberto Bolaño, el clásico hispanoamericano de moda.

Quiero terminar con una anotación sobre el profesionalismo de los autores locales invitados a provocar y moderar el diálogo con los foráneos: mostraron su preparación, cariño y mesura, sin querer robarse el protagonismo, siempre concedido a sus interlocutores. Por algo será que en todo el país se está hablando con entusiasmo del buen momento cultural por el que pasa nuestra ciudad; en virtud de la cascada de eventos ambiciosos que nuestros gestores vienen consolidando, y con invitados de primer nivel como los que el ‘Felipe’ nos regaló.

No siendo más por ahora, sólo queda desear: ¡Larga Vida Al Felipe!

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