La Emisora Cultural de Pereira, compañera de viaje.

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Foto: Jess Ar.

Hace 30 años Luis Gonzaga Rodríguez, oriundo de Santa Rosa de Cabal, es visitador médico. Estudió administración de empresas, pero pasa su vida con el pretexto de transportar gotas oftálmicas por todo el Eje Cafetero, agudizando su experiencia en la contemplación de atardeceres.

 

Escucha la Emisora Cultural casi desde su fundación. Cuenta que un día encontró música clásica en la radio, y ese hallazgo de inmediato lo hizo hacer de la emisora su compañera de camino. Hay tres cosas que considera indispensables: viajar en su carro, la buena música y el buen café, y todo lo encuentra mejor si es al sintonizar los 97.7 del FM.

oyentes-emisora-cultural-ciudadcultural-Luis-Gonzaga Rodríguez “Para uno que viaja la emisora es una compañía espectacular”, dice. “Escucho la emisora desde que empieza el día, las selecciones clásicas, la música colombiana me ayudan a ocupar mejor los espacios muertos de la mañana”. Y agrega que su inquietud por estar siempre en contacto con la buena música, sobre todo con el jazz, es lo que lo ha hecho ser un oyente fiel por tantos años, sin falta. Oír música es una necesidad del ser humano que no todos perciben, y es una necesidad que satisface gracias a la emisora, dice; sin embargo, lo que más le gusta de ella es que la siente propia. “Me siento orgulloso de que la emisora sea de uno, que vincule la vida y a la familia, y creo que vale la pena apropiarse de ella, porque crea espacios diferentes en la rutina. Por eso me dan miedo los rumores de que pueda afectarse por lo que van a liquidar el Instituto de Cultura”.

 

Un día Luis Gonzaga decidió saber si Juvenal Gordon era un ser de carne y hueso. Se fue a la que era su segunda casa, de donde salían las notas y las palabras solemnes que lo acompañaban en carretera. Preguntó por él, espero un breve instante y allí estaba el hombre que noche a noche estaba tras los micrófonos de Alta fidelidad, su programa favorito.

Desde entonces no ha dejado de ir a la emisora de vez en cuando, a grabar su música favorita, por ejemplo, o a charlar con los empleados, o a llevar a los locutores gotas para los ojos u otras muestras con las que trabaja.

Tarde a tarde, sin falta, escucha de regreso a casa Alta fidelidad, un acto que considera ya un ritual. A veces llama a Juvenal o le escribe, y le cuenta que entra muy bien la emisora dondequiera que se encuentre. Ha sufrido mucho cuando en su trabajo lo han trasladado lejos, pero siempre se las arregla para estar en sintonía, aunque se encuentre en el rincón más apartado del país, o en la montaña más empinada de su natal Santa Rosa.

Pero es cuando le envía a Juvenal fotos de los atardeceres del momento en que empieza el programa, con todo tipo de descripciones, con un café humeante y el motor del carro tranquilo avanzando, como el corazón, cuando tras el micrófono le dice: “tú eres un poeta de alta fidelidad”. Y Luis Gonzaga le describe cómo la música transforma la cotidianidad y hace mágica la noche.

 

 

Fotos: Jess Ar.

3 Comentarios

  1. Gran nota, Luis Gonzaga es un embajador de la emisora a donde sea que va, inculca en su nieto por ejemplo la importancia de conocer la música colombiana, el placer de disfrutar del jazz y con su esposa disfruta la tarde del viernes escuchando las baladas.

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