El tiempo perfecto del Rodafonio

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Gracias al III Festival de Teatro del Eje Cafetero Ejereteje, los pereiranos pudieron ver de cerca y en movimiento, el Rodafonio, un invento que su creador, el pereirano César Álvarez, radicado en Argentina, soñaba exhibir a su ciudad.

El Rodafonio fue quizá el regalo más sorprendente para la Perla de Otún en su cumpleaños número 152. A las afueras del Centro Comercial Unicentro, como si se tratara de una atracción de feria, o un truco de los gitanos, los curiosos rodearon el artefacto mágico, un aro de cuatro metros que lleva en su interior cinco tramoyistas, que pedalean y a la vez tocan los instrumentos musicales.

DSC_1775Este juguete gigante fabricado hace año y medio en Buenos Aires (Argentina) tiene la complejidad de ser al mismo tiempo, un espectáculo artístico y una obra de ingeniería, pues no se puede saber con precisión, si es la música la que mueve la maquinaria o la mecánica la que se desplaza al ritmo de la melodía.

El creador de este carro musical no es el alquimista Melquiades de Cien Años de Soledad, ni el inventor florentino Leonardo Da Vinci, sino César Álvarez, quien hacía casi 30 años no se presentaba como artista en su ciudad natal. Pero la heroica gestión del Ejereteje hizo posible que esta esfera encantada fuera traída desde los Juegos Panamericanos de Toronto (Canadá), donde realizó una presentación.

En 1990, por un golpe de suerte, César, quien hacía parte de la Asociación Cultural Palo Q’ Sea, emigró a España junto a los demás integrantes del colectivo. Iban como invitados oficiales a participar al V Festival Iberoamericano de Cádiz, después de que el director del certamen, Juan Margallo se enamorara de la legendaria avestruz de seis metros, que era el show central de su pasacalles Rompecandela.

En el país ibérico hicieron realidad una utopía que parecía imposible para un grupo de teatro de escasos recursos, pues edificaron una industria cultural que es integrada por artistas de diferentes nacionalidades, ha recorrido los cinco continente y ha hecho presencia en los festivales de teatro más trascendentales del mundo.

Hace cuatro años César se ingenió el Rodafonio en Barcelona. El magnífico aparato que en la actualidad es operado por sus amigos de Palo Q’ Sea, quienes están de gira por Dubai. César decidió dejárselos y abrirse camino con su empresa, Factoría Circular, que fundó junto a su esposa, la argentina Andy Cerchiaro, en Buenos aires, donde construyeron otro Rodafonio.

El eterno retorno trajo otra vez a César a la tierra que lo vio nacer. Esta vez convertido en un artista de talla internacional. Por ahí dicen que el tiempo de Dios es perfecto, pero también hay quienes creen que el símbolo de la divinidad es el círculo, una figura cósmica y eterna como el Rodafonio.