Entre cuerdas y maderas

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concurso nacional de bambuco Foto: Jorge Aristizábal Gómez

Un perfil del Concurso Nacional del Bambuco y su insistencia por mantener la tradición.

Los orígenes.

Héctor Fernando Escobar vive en Pereira. Es el único miembro fundador activo de La Fundación Bambuco Colombiano (organización encargada de la realización del Concurso Nacional del Bambuco) que permanece en la ciudad. Ya casi suma un cuarto de siglo al frente del proyecto. Me recibe con algo de recelo en la actual sede de la entidad ubicada en el segundo piso del Centro Cultural Lucy Tejada, allí han permanecido por 5 años después de haber deambulado en casas arrendadas por diferentes lugares de la ciudad.

Saco mi libreta y enciendo mi grabadora, no sin antes percibir un aire de nostalgia en su rostro que se incrementa al acentuar por segunda vez la primera pregunta del cuestionario: “Hace 25 o 26 años un grupo de ciudadanos estábamos inquietos por volver a traer a Pereira el nivel cultural que había tenido en épocas anteriores, cuando transitaban por acá los eventos más importantes que llegaban al interior del país. Había mucha cultura pero no se sabía dónde. El detonante mayor fue cuando se empezó a realizar el evento del despecho, lo que llevó que a Pereira la siguieran estigmatizando de ciudad bohemia, rumbera, de malas costumbres. Y nuestra ciudad no era eso”.

Entre ese grupo de ciudadanos estaban Roberto Gálvez Montealegre, Amparo Guarín Corrales, diputada, María Victoria Calle, hoy magistrada de la nación, Julio César Arango, ingeniero y actual presidente de La Fundación (reside en Bogotá), y por supuesto, Héctor Fernando Escobar, entre otros funcionarios de la administración departamental. Ese grupo asistía con regularidad a los grandes eventos de música colombiana como el Mono Núñez, y se cuestionaban entre sí, el porqué la ciudad no tenía un encuentro que preservará las tradiciones al tiempo que promoviera el bambuco, “no había a nivel nacional un evento de solo esta música”. Roberto Gálvez Montealegre, ya siendo gobernador, convocó a una reunión e invitó a hacer algo, a sacar adelante un proyecto cultural para el departamento. “Éramos unas 15 personas en la sala de juntas de la Gobernación, de ellos tan solo quedamos al frente de La Fundación Julio César Arango y yo. Se convocó a la familia del poeta Luis Carlos González, entre ellos, su hijo Eduardo González, queríamos colocar un nombre autentico, además reconocido a nivel nacional, muchas de las letras del cancionero colombiano son del maestro. Ese grupo de personas había tenido un vínculo con el poeta, conocían su obra, cantaban algunos de sus versos musicalizados al bambuco. Entonces el gobernador propuso ese nombre, y así quedó: Concurso Nacional del Bambuco Luis Carlos González Mejía”.

En el año 1992 crean PROBAMBUCO, Coorporación Promotora del Bambuco, y realizan las dos primeras versiones del Concurso, después pasan a ser fundación en 1994 – “para poder vincular la administración departamental y otras entidades nacionales y regionales”. El proceso se iba fortaleciendo con las diferentes ordenanzas departamentales que salían   (#016 de noviembre 28 de 1991, 023 de noviembre 26 de 1992 y 017 de noviembre de 1993), eso les permitía poco a poco ser incluidos en el Plan de Desarrollo de los gobiernos departamentales, ser proyecto de ciudad, recibir apoyos externos y convertirse en iniciativa importante en la conservación de la cultura musical. Según la ordenanza, “y lo que ese grupo de ciudadanos ilustres queríamos”   tanto La Fundación como el Concurso debían “preservar y difundir, mantener vivo y divulgar” dos valores patrimoniales de los pereiranos: la producción poética de Luis Carlos González y el bambuco como expresión tradicional del folclor colombiano. Finalmente El Concurso fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Ley 957 de 2005.

Fotografías: Jorge Aristizábal Gómez

Otras actividades, otros espacios.

El Concurso siempre se ha realizado en el Teatro Santiago Londoño Londoño, quizá el único evento que ha estado allí año tras año casi desde la apertura misma del recinto hasta sus más recientes remodelaciones y mejoras. En un mes serán ya 24 ediciones sin interrupción, llevando a los pereiranos sonidos entre cuerdas y maderas, líricas que evocan tradiciones de antaño, romances campesinos, “mantener lo que ha estado, recuperar lo perdido”, añoranza de épocas de antes, sin negar el espíritu citadino y progresista que muchos compositores le han querido introducir. Además del Concurso, se han realizado actividades complementarias de todo tipo que debido a las dificultades en logística y financiación no se han mantenido hasta hoy.

16 Encuentros Intercolegiados del Bambuco

Nace a raíz de un proyecto de tesis de tres maestros de música, Walter Morales, Patricia Henao y Jorge Henao. “Para nosotros es un hijo del concurso”, asegura Héctor Fernando. Consiste en vincular niños de las instituciones educativas para cantar bambuco. Se realiza a mediados de octubre, en jornada de 1 a 5 de la tarde. Al final se escogen 4 representantes, los mejores, para asistir al Concurso y ofrecer “una muestra de los niños para los adultos”.

16 Coloquios Bambuqueros

Se realiza el segundo día con un maestro de talla nacional que ofrece una jornada mixta entre tertulia y taller.

Tertulias Bambuqueras

En las diferentes sedes que ha tenido La Fundación se han realizado tertulias, en diversas épocas del año, fuera del Concurso, convocando público en general.

9 Festivales de plaza

En las primeras versiones del Concurso se realizaban presentaciones al aire libre, simultáneas al Santiago Londoño, “Queríamos sacar la música del teatro a la calle”. Se alcanzaron a realizar 9 eventos de plaza: 2 en la Plazoleta de la Gobernación y 7 en la Plaza de Bolívar, de 5 de la tarde a 12 de la noche. “La logística se hacía cada vez más difícil y decidimos seguir funcionando solamente en el teatro”.

Callecita morena

Durante 7 años, en las Fiestas de Agosto, se hacía un recorrido por las veredas aledañas. La gente cantaba y hacia su vestuario con elementos autóctonos.

Escuela de formación musical

Este proyecto cayó definitivamente cuando La Fundación se trasladó a la actual sede del Instituto. Allí funciona más como oficina, y por cuestiones de espacio tuvieron que suspenderlo. Se dictaban clases de guitarra y vocal a niños de estratos 1 y 2 con el objetivo de fomentar en ellos la música andina.

Contraste: lo ganado y lo perdido.

El Concurso Nacional del Bambuco es el único evento musical que se ha mantenido de manera permanente en la ciudad por más de dos décadas. Ha visto llegar e irse a muchos otros, en diversos géneros. El tango y el bolero lograron posicionar su festival, la música sinfónica y el rock también, pero todos ellos, a excepción del bolero, no pasan – o pasaron – de las 10 ediciones. La ordenanza y ser declarado patrimonio le ha asegurado al bambuco, y a sus seguidores, su continuidad en el tiempo. Es a simple vista su logro más importante, entre otros que, según Héctor Fernando, también se deben resaltar: el reconocimiento nacional ganado, el apoyo de músicos y personalidades, ser reconocidos como el único evento en Colombia dedicado exclusivamente al bambuco, la creación de un semillero que se ha destacado a nivel nacional, entre otros.

Pese a ese camino trazado, no han podido hasta la fecha, contar con una sede propia que les permita reactivar la Escuela de Formación en bambuco y otros proyectos. Hace 2 o 3 años les tocó cambiar el nombre del Concurso, por pedido de uno de los hijos del poeta. “Razón personal”, me dijo Héctor, al preguntar por el motivo de tal decisión, “No íbamos a acabar el evento, una historia de tantos años, decidimos entonces cambiarlo a Fundación del Bambuco Colombiano que realiza el Concurso Nacional del Bambuco”.

[blockquote text=”Gracias al Instituto de Cultura, ya contamos con una sede, nos salvaron de estar por ahí sin un sitio permanente, y su apoyo ha sido fundamental en este proceso.”]

Al final de la entrevista – ya había apagado mi grabadora y casi guardado mi libreta – Héctor Fernando Escobar, aún sentado en su silla, con una leve posición hacia atrás, satisfecho pero a la vez algo incómodo, expresa su interés por agregar algo más. Soy muy joven para él, manifestó, y quizá soy uno más de esos tantos que no tienen el más mínimo interés por lo que él tanto lucha. Me da un par de ejemplos de la manera como se pierden las tradiciones. Yo enciendo de nuevo mi reportera y alcanzo a registrar su última conclusión y a la vez inconformidad: “hay otras penetraciones musicales que no nos dejan poner cuidado a lo nuestro, desde lo que hacemos ayudamos a que eso permanezca. No quiero que esto (el Concurso) se muera, pero veo un futuro muy difícil para nosotros por las nuevas versiones musicales y el poco apoyo de las emisoras y las entidades. Hoy en día la ciudad no tiene prácticamente donde escuchar bambuco.”, concluye.

¿Han servido de algo 24 años a ritmo de guitarras, tiples y bandolas?.