“Cavisa”, creador de historias y sueños

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Foto: Andrés Felipe Rivera

Portada: Pop-Up

No importa sí es una Lambretta modelo 63 o un bus, igual las alas y los cuentos son adaptables a cada barrio y a cada niño. Carlos Vicente Sánchez, Licenciado en artes y conocido como Cavisa en el sector cultural, lleva 15 años trazando sueños; recogiendo historias; asistiendo a lo que él llama “transformaciones poderosas”, mediante la promoción de la lectura y la creación de historias desde las periferias.

¿En retrospectiva, cuál ha sido el recorrido de Traza Sueños?

Un día me monté con un amigo en una Lambretta modelo 63 y le pusimos unas alas, me iba a los barrios a contar cuentos, llevaba libros a Villa Santana y a varios otros sectores; y eso me gustó porque era crear unos mecanismos y artefactos de asombro. Después tuvimos un campero llamado la Biblioteca Expedicionaria, le pusimos carpa encima para que los niños se subieran al techo a leer. Así iniciamos recogiendo y contando historias y mitos fundacionales, algunas de ellas quedaron en las Cápsulas del tiempo, artefactos en donde la gente depositaba fotos e historias que les permitían soñar el barrio a 10 años o más. Hoy en día andamos en el Bibliobús, un camión adecuado con libros en cuyas paredes se pegan las fotografías de los barrios, los cuentos de los niños y se proyecta cine. Así pasamos cuatro horas en un espacio, hacemos talleres y escuchamos a los viejos de los barrios contar cuentos.

¿Qué ha formado en usted este proceso?

Yo siempre quise ser artista, siempre me he debatido entre esa parte de la gestión y el arte, ser reconocido como un creador, y en ese sentido, procuro que los proyectos que yo hago estén impregnados de un valor estético o de una búsqueda creativa que ya he encontrado en la escritura. Inicié haciendo teatro, después fui cuentero. Todo lo que cuento es creación mía y producto de historias que recojo de los barrios, entonces siento que ahí hay un valor estético que me puede salvar como artista, que me puede dar esa luz. Uno de mis proyectos poderosos como resultado de todo este recorrido es crear un laboratorio creativo en el cual yo pueda llevar esas historias al cómic, al cuento, a la crónica, y si logro eso, me sentiré salvado espiritualmente, en ese momento habré evolucionado.

¿Qué tanto apoyo ha recibido la promoción de la lectura en Pereira?

A diferencia de muchos gestores que dicen haber trabajado con las uñas yo siempre tendré una gratitud muy grande con ciertas organizaciones y amigos que me han respaldado desde que esto empezó. El Ministerio de Cultura, el Instituto de Cultura de Pereira que siempre ha apoyado a Traza Sueños en ese proceso, Isabel Cristina Hincapié y un grupo de compañeros que siempre aportan su tiempo y lealtad. Notablemente hay un esfuerzo, faltan mayores articulaciones pero sí hay un afán de parte de la Biblioteca Pública específicamente de poder contribuir a esos procesos de promoción lectora. Inclusive tuvimos programa de radio durante 10 años que apuntaba a eso, y fue maravilloso porque los mismos niños a los que les dábamos talleres en los barrios iban al programa a leer cuentos.

¿De qué adolece nuestro sector cultural?

Creo que pese a ser una ciudad intermedia sin poderosos presupuestos culturales, Pereira es una ciudad que tiene un gran grupo de personas haciendo agenda y constantemente movilizando procesos culturales importantes, que en cierto modo en su nivel de organización tienen que cohesionarse más para poder generar procesos de transformación reales. Hay necesidad de crear un premio obra y vida de algún gestor cultural por ejemplo. Pereira tiene un movimiento cultural poderoso e interesante, fundamentado mucho en la música; tiene otras vertientes estéticas un poco al margen pero que son muy poderosas también como el teatro, la literatura, los circuitos culturales que se dan en la ciudad, pero nos hace falta llegar a las periferias, entender que la cultura tiene que tocar esas otras esquinas y llegar a esos barrios para generar transformaciones poderosas, porque hay mucho talento. Para llegar a esos espacios se debe integrar la educación, volver los colegios centros de desarrollo sociocultural y elevar presupuestos.

¿Seguirá rodando el Bibliobús aunque no esté Cavisa?

Nunca me he puesto a pensar cuando falte yo, creo que todos vinimos a hacer algo mientras caminamos este terreno. ¿Qué queda de lo que hacemos?, tal vez la felicidad del otro y la propia, poder cerrar los ojos tranquilo. Como artista pienso cerrar los ojos y pensar: bueno ahí quedan unos cuentos, léanlos y disfrútenlos; que el Bibliobús siga marchando o no dependerá seguramente de esta experiencia pionera en Pereira. Pienso que a partir de esta experiencia piloto que somos nosotros desde Traza Sueños van a surgir muchos bibliobuses y eso es muy bueno, ojalá nos tengan en cuenta para hacer un trabajo en ese sentido a futuro. Es una experiencia exitosa que puede servir para llegar a las comunidades, una experiencia de movilización y descentralización. Ya para mí es muy satisfactorio.

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