El arte, como vida – Un perfil de la artista pereirana Adriana Arenas

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“El arte es cómo se vive la vida, no la obra de arte; el arte es una constante, para entender la realidad, para dilucidar qué es verdad y qué es mentira de lo que se presenta. No vivo desagregando si esta es una obra de arte o una obra de gestión”

A los 14 años comienza a practicar la fotografía, hasta sumergirse en el cuarto oscuro, y desde entonces la búsqueda de la imagen.

Adriana Arenas Ilián nació en Pereira, bachiller del Gimnasio Pereira, comenzó su educación universitaria con un año de arquitectura en la Universidad de los Andes, artes en la Utepé por seis meses, volvió a Bogotá a estudiar Mercadeo y Publicidad en el Politécnico Grancolombiano, y simultáneamente artes en los Andes por unos semestres, luego decide dedicarse exclusivamente a terminar su carrera de mercadeo en el poli.

Por seis meses se desempeña como asistente del director de cine Jaime Osorio, después viaja a Londres donde realiza cursos cortos de fotografía e ilustración. Es recibida en el Chelsea College of Arts, allí realiza un diplomado de artes plásticas específicamente en Nuevos Medios, regresa a Pereira hacia 1994, año en que se estaba terminando la construcción del Museo de Arte de Pereira.

Adriana Arenas - Museo Bronx
*En el Museo del Bronx, Oct. 2001.

Adriana Arenas venía además con una carrera expositiva, esto también la impulsó a ofrecerse para ser curadora en el museo, cargo que desempeñó en compañía del artista Carlos Enrique Hoyos. En calidad de primeros curadores, hicieron un plan con artistas regionales, becas de trabajo, exhibiciones individuales, como el proyecto Del Café al Carbón, y otros. “Propusimos que las actividades del museo y el teatro y la sala de exposiciones fueran sincrónicas, dejamos todo muy organizado conceptualmente, cuando yo regresé a mediados del año 2000 esta planeación seguía vigente”.

Tras esta primera experiencia curatorial, y dedicada a la vez a la obra personal, Adriana Arenas es recibida en Nueva York en el Pratt Institute donde realiza la maestría en Medios Digitales, doble titulación en pintura.

Desde muy pronto había comenzado a participar en los salones regionales y nacionales. En las décadas del noventa y dos mil expone en importantes salas de arte contemporáneo del mundo, y no son pocos los premios obtenidos: Obtiene Mención Especial en el 38 SNA de 1998 por la obra ‘Carga y Descarga’; En 1999 en Nueva York obtiene World Views, una residencia otorgada por el Lower Manhattan Cultural Center, la cual consistió en trabajar por seis meses en un estudio del piso 91 del World Trade Center.

En 2004 gana el primer premio del Salón Nacional de Artistas con La Fábrica de Oro y Piedras Preciosas, una video instalación de siete canales, que se basaba en un script efectuado en Dramática Pro, “el guión narraba la historia de un desamor en medio del cual el protagonista transforma la basura del bosque en oro y piedras preciosas… también aludía a la emigración y a la transformación de las ilusiones que esto implica”.

La crítica todavía reconoce que fue una obra muy completa y muy compleja, que sigue admitiendo muchas lecturas; eso le interesa más que el premio mismo. Aparte, enfatiza en que los premios se deben reinstaurar, piensa que en el mundo del arte no son obsoletos, por el contrario se otorgan porque marcan hitos, dan cuenta del momento y los procesos del arte y permiten elevar un estándar, explica.

Adriana Arenas - Cromos
*En la revista Cromos.

Tras un nuevo viaje vuelve a Colombia, elabora algo de pintura digital como una búsqueda más. “Me considero una artista conceptual, me interesan las ideas mas no los medios, sin embargo lo que durante mucho tiempo usé fue el video”; con él se consideraba autosuficiente en la elaboración de video instalaciones, desde la edición hasta el performance final.

Con Rosa Ángel cura el salón regional Ejes Imaginarios, “salón que transformó la escena del arte contemporáneo en la región, con un enfoque conceptual hacia la relación con el territorio”.

Las dos asumen alternadamente la curaduría del museo, y desde entonces, albergaron la idea de que Pereira podría ser una sede de Salón Nacional; antes de que le fuera asignado a Medellín, Adriana como curadora junto con María Isabel Mejía y María Helena de Crovo acudieron donde la ministra de cultura y le pidieron oficialmente el Salón; cuando Rosa vuelve a ser curadora del museo, junto a Adriana retoma la cogestión del Salón, y marcan el camino definitivo: acudieron al Infi, al Bureau de Eventos que ayudó a consolidar y a conseguir las cartas de apoyo de las demás instituciones y gremios. Y Adriana finalmente acertó en un vuelo Bogotá-Pereira a conversar en el avión con el entonces Alcalde Enrique Vásquez, explicándole los beneficios del Salón, charla definitiva para tomar decisiones. Luego vino lo operativo, pedir oficialmente la sede a la ministra y se buscó como operador a la Cámara de Comercio de Pereira. Y el Salón Nacional se hizo realidad.

Adriana declina su participación del equipo realizador en el cargo que la asesora de Mincultura le ofrece, y desde entonces se aparta del proceso de producción del Salón, “sin dejar de reconocer que quienes están al frente pueden estar haciendo un buen trabajo”.

“Me considero una artista conceptual, me interesan las ideas mas no los medios”.

Por su cogestión en haber hecho realidad el Salón Nacional de Artistas para la ciudad, como por su carrera que impuso un nivel artístico en la región, Adriana Arenas es en sí una perspectiva del arte que hoy influye en diversos ámbitos.

Vive su vida creando a distintas escalas: “puedo crear como obra de arte, llevo cuatro años haciendo un proyecto de desarrollo urbano, la obra anterior que hice era una metodología para el comercio justo de un mineral estratégico, ahí el arte y la vida se van mezclando constantemente”.

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