A ritmo de redoblantes

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Un par de baquetas y un sueño de Jorge Humberto Patiño por profesionalizar la práctica musical de las bandas de marcha dieron como resultado la única Escuela de Bandas Músico Marciales del país, un Encuentro Nacional, repisas repletas de premios y más de 700 estudiantes entre las diferentes subsedes.

Jorge Humberto Patiño estaba recién graduado de bachiller y ejerciendo. Se enteró que en su colegio se acababa de fundar una banda de marcha. Se ofreció de recoge-baquetas con tal de aprender. Su director le enseñó durante ocho meses todo lo que sabía, se fue a la universidad y así pasó de un rol simple a ser el director. Su amor por la música y su vocación por la docencia se unieron en las marchas de banda. A pesar del compromiso del grupo sentía que algo le faltaba al proceso y se propuso averiguarlo. Con su trabajo conoció otras bandas en el país y encontró una falla común: se ensayaba por imitación, se aprendía con empirismo y el estudio de gramática musical era muy escaso.

[blockquote width=” text=’“Luego de participar en diferentes festivales y concursos del país algunos los llaman ‘la banda chiquita que infunde miedo”. Jorge Patiño ‘ border_color=”]Siguió averiguando por los procesos formativos de las bandas en Colombia, trabajó con bandas de Ibagué, Quindío, Valle del Cauca y en el 2004 mientras dirigía la banda del Instituto del Niño Jesús en Pereira lo llamaron para hacer parte de la naciente Escuela de Artes del IMCFT. Los meses siguientes a esa propuesta Jorge se dedicó a sondear el tema en Pereira, hizo un inventario de las bandas de marcha del momento, de los instrumentos existentes, de los instructores. Empezó a trabajar en colegios con 14 bandas músico marciales, pero Jorge veía con preocupación que surgían talentos dentro de los colegios, se graduaban y abandonaban el proceso. Así surgió la idea de crear una escuela de bandas que, inicialmente, recibiera esos talentos y donde se aplicara un pensum académico con un fuerte componente de lectura musical, orden cerrado y disciplina de fila. Pero “no teníamos instrumentos solo un par de baquetas y credibilidad”, recuerda.

A una de las primeras convocatorias para la banda escuela se presentaron 260 aspirantes y solo había 35 instrumentos que prestaba el Colegio Suroccidente del barrio San Fernando. Se empezaron las gestiones por conseguir instrumentos propios y mientras tanto “para entretenerlos les vendimos la idea de que había que aprender a leer partitura”. Andrés Toscano músico de la Banda Sinfónica se sumó a la idea “yo sueño con que los muchachos algún día vivan de un instrumento, enséñeles a leer mientras conseguimos instrumento” le repetía Jorge.

ENCUENTRO DE BANDAS MÚSICO MARCIALES

Desfile bandas 2014 (16)La escuela empezó a presentarse en inauguraciones, desfiles y a ganar reconocimientos. Con el tiempo sintieron la necesidad de compartir lo que estaban haciendo. Iniciaron con una muestra municipal en el 2003 y luego se hizo el primer – y único – Concurso Nacional de Bandas en el 2005. El concurso fue ordenado y aparentemente exitoso, además tuvo buenos jurados. Pero no fue feliz para todos: “cuando uno termina el concurso ve niños que perdieron, los ve llorando, sabiendo uno como instructor que ellos se prepararon tanto como los ganadores”. Jorge decidió que ni loco volvería a hacer un concurso.

Se organizaron como Asociación de Bandas Músico Marciales de Risaralda, (Asobandas) y en el 2006 nace el “Encuentro Nacional de Bandas Músico Marciales, La Paz a Ritmo de Redoblantes” que para las Fiestas de la Cosecha 2015 llegó a su novena versión. Pero ¿por qué un encuentro de las también llamadas “bandas de guerra” tiene como tema la paz? Jorge responde: “Le puse la paz en el nombre porque un concurso no genera paz, genera rivalidad, y desde eso hacemos solamente encuentros” y consecuentes con esa idea le incluyeron al encuentro un componente de capacitación donde cada profesor interesado en participar debe asistir a capacitaciones previas para que todos estén en el mismo tono y haya un diálogo más cercano.

[blockquote width=” text=’“Las bandas de marcha son como el alma de un desfile, no nos gustan los escenarios cerrados. Las bandas de marcha deben ser como el latir del corazón en la Semana Santa”. Jorge Patiño’ border_color=”]Luego de casi una decena de encuentros, Jorge sueña con ver una Pereira cultural que sea la ciudad de las bandas de marcha y para que esto sea posible no es suficiente con un encuentro anual, así que surgieron otros tres eventos: Un canto a La Virgen (en mayo las bandas tocan a la madre de Jesús desde las calles del barrio El Poblado), Festival Orgullo Colombiano (un ejercicio pedagógico donde se presentan las bandas y un jurado observa. Se hace en noviembre en San Fernando, el barrio que los vio nacer), Villancicos en Marcha (niños y jóvenes vestidos de navidad e instrumentos adornados con luces. Bandas de diferentes partes del país desfilan por la Circunvalar dando la bienvenida a diciembre).

SUEÑOS CUMPLIDOS

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Uno de los logros de la Banda Escuela es formar a sus propios profesores con academia, pero también con un fuerte componente humano en donde se les recuerda que con un descuido o un mal trato no se deteriora un objeto sino una persona. De esa preocupación surgió una de las anécdotas que se recuerda en la banda. Sucedió en el Encuentro Nacional de Bandas Músico Marciales de 2013, cuando en plena celebración de los 150 años de Pereira invitan a Arley Chará Mina, el bastonero retirado de la Policía de Pereira a marchar compartiendo de nuevo su estilo, mezcla entre atletismo, acrobacia y ritmo, seguido por casi 200 músicos.

Con una vida dedicada a las bandas músico marciales Jorge ha visto principiantes convertirse en músicos y a estudiantes convertirse en profesores. El proyecto multiplica lo aprendido asesorando bandas de departamentos vecinos, invita a otros a apreciar a Pereira, a estudiantes a conocer Colombia viajando a diferentes encuentros por el país. Dice Jorge “Yo soñaba con lo que estamos haciendo ahora”.

Para Jorge Humberto Patiño el apoyo del Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo ha sido fundamental en todo este proceso, primero con la creación de la Banda Escuela y posteriormente mediante las convocatorias de apoyo que ha abierto la entidad desde el año 2013. El Encuentro Nacional de Bandas Músico Marciales, La Paz a Ritmo de Redoblantes, ha sido proyecto concertado durante 2013, 2014 y 2015.

“El nacimiento del Programa Municipal de Concertación, considero que ha sido el acierto más grande que ha tenido la cultura en Pereira. Concertación coloca la gestión cultural al mismo nivel de cualquier otra. Así usted democráticamente está participando por unos recursos. Concertación es un mentor para estos proyectos.” Jorge Patiño.

Fotografías: PopUp